Las elecciones celebradas en Turquía el pasado 7 de junio, traen importantes y potenciales consecuencias políticas para ese país. El partido de la Justicia y Desarrollo AKP, de actual presidente Erdogan, sigue siendo el primer partido con un 40.7% de los votos, que le permitió alcanzar  258 escaños en la Asamblea, pero no logró alcanzar una mayoría absoluta. El partido  socialdemócrata CHP, mantuvo su 25% y consiguió 132 escaños. El MHP fascista obtuvo 16.5% de los votos y 80 escaños, mientras que el Partido Democrático de los Pueblos HDP, una alianza de fuerzas de izquierda y democráticas de la cual es miembro EMEP, obtuvo 13.1% de los votos y alcanzó  80 escaños, de un total de 550 escaños con los que cuenta la Asamblea

El umbral del 10%, introducida después del golpe fascista del 12 de septiembre de 1980 dirigida inicialmente para evitar que los representantes del pueblo kurdo y los trabajadores entren en el parlamento, fue rebasado en estas elecciones.

En las últimas elecciones del 2011, los candidatos de la alianza de izquierda tuvieron  que participar  como candidatos independientes para superar el umbral del 10%, alcanzaron el 6,5%  de los votos y 35 escaños en el parlamento. Cuatro años más tarde, este obstáculo  que los partidos burgueses interpusieron ha sido demolido.

Pero además de haber rebasado este umbral, fue destruido también el sueño del presidente Tayyip Erdoğan, líder del AKP, de establecer una dictadura en Oriente Medio a través de cambios en la Constitución para el establecimiento de un  sistema presidencialista que le hubiera dado mayor poder.

Aún hay que seguir  valorando los resultados de esta “demolición del umbral”, los impactos de estos resultados en el discurso político en el país y qué tipo de gobierno surgirá en los próximos días.

Sin embargo, podemos hacer las siguientes observaciones:

  • Es evidente que un número considerable de personas por primera vez votaron por HDP. Una sección grande de la sociedad reconoció votar por HDP como la única manera de detener al AKP y votó en consecuencia. Esto demuestra que el conocimiento político de los pueblos es más avanzado que el de los partidos y los círculos fuera de la clase. Esto es importante, ya que indica la posibilidad de una reestructuración política en el país.
  • El país dijo “no” a la Presidencia Ejecutiva, al arrastre del AKP alrededor de Erdoğan como si fuera su partido personal, a la grandeza del Palacio, al soborno y a la corrupción, a la arrogancia, a la gobernanza arbitraria, a la explotación-religiosa sectaria y la explotación de la Kur’an, a los anhelos personales de dictadura, a los intentos de silenciar a los medios de comunicación y al comportamiento dictatorial mostrado por Erdoğan.
  • Este resultado indica las posibilidades de una Turquía laica y democrática, las soluciones de las cuestión kurda y Alevi y de ampliar el alcance de las libertades; así como la demostración de la determinación de los pueblos a luchar contra los sueños políticos en la línea de “los Hermanos Musulmanes” que se orienta a la reconstrucción de la educación basada en las reglas religiosas, creación de una juventud religiosa, reconstrucción conservadora de la sociedad.
  • Este resultado, además de ser un rotundo no a las políticas del AKP en el Medio Oriente, es también una derrota para las organizaciones islamistas y los círculos que reciben apoyo ideológico, diplomático (y financiero) del gobierno del AKP. Por el contrario, el resultado ha sido una fuente para elevar la moral y la motivación entre todos los que luchan por un Medio Oriente laico y democrático, contra las fuerzas de la Sharia y el terrorismo religioso en la región.
  • Teniendo en cuenta que la dificultad de la aparición de un gobierno de coalición desde este Parlamento es poco probable, las discusiones sobre “elecciones anticipadas” en un corto espacio de tiempo parecen inevitables. Las elecciones del 7 de junio han puesto fin a la era del AKP. Aunque es posible intentar coaliciones con otros partidos o de establecer un gobierno en minoría, el período de poder que podría ser nombrado como “época de Erdoğan” o “la era AKP” ya no será más
  • Erdogan tendrá que conformarse con el sistema presidencial que existe actualmente, o la Presidencia se convertirá rápidamente en un problema del régimen, del sistema que necesita ser “resuelto”.

Turquía no es un país de color rosa para los que ganaron la elección. El AKP y Erdogan, incluso si no están en el gobierno, intentarán con todas sus fuerzas continuar ejerciendo su poder a través de la Presidencia y sus cuadros en el estado. El declive del gobierno del AKP no significa que la parte más difícil ha sido superada.

El resumen de las elecciones del 7 de junio es que ha sido unas elecciones en las que Erdogan y el AKP perdió y los pueblos ganaron.

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