Basta de violencia contra las mujeres, basta de pagar la facture de la crisis

Las mujeres en Turquía se enfrentan al Día para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres en condiciones más difíciles. La creciente pobreza causada por la crisis está provocando más violencia contra las mujeres. Las mujeres se enfrentan al hambre, a las migraciones y al tráfico de personas.
La violencia se incrementa mediante el deterioro de las condiciones de vida, la desigualdad salarial, los despidos ilegales y el trabajo flexible e inseguro. Al intentar evitar las reacciones contra la crisis y la pobreza manteniendo intacta la “familia”, el gobierno ha puesto sus ojos en los derechos de las mujeres: se bendicen las niñas novias y se facilitan los matrimonios infantiles; hay intentos para erradicar el derecho a los pagos de manutención a las mujeres; es más difícil divorciarse; se legaliza la violencia mediante la mediación.
En un país en el que el jefe del estado habla de “la naturaleza de las cosas” y etiqueta la igualdad con un “envoltorio”, no debe sorprender que los asesinatos de mujeres se hayan cuadruplicado en los últimos 14 años. Al contrario, es un reflejo de que el incremento de la violencia, las violaciones y los asesinatos de mujeres no son una coincidencia.
En la cumbre de “Mujeres y Justicia” organizada por la Asociación Mujer y Democracia (KADEM) –una organización pro-gubernamental que nunca ha participado en la lucha por la igualdad de las mujeres, que no representa de ninguna manera al movimiento de mujeres y que siempre ha trabajado para justificar las políticas gubernamentales que encierran a la mujer en la familia- el Presidente dijo: “Hay quien dice que son iguales, pero ¿sería justo permitir que un hombre y una mujer compitiera en una carrera de 100 metros?”
Es justo decir “¿te dejaremos correr igual que a los hombres” a una mujer que va a su trabajo cada mañana bajo la amenaza del abuso, que trabajo duro 10-12 horas al día, preocupada por la seguridad de sus hijos que han quedado a cargo de algún familiar, vecino o guardería, para quien los objetivos de producción significan que incluso se controla el tiempo que pasa en el baño, que tiene que hacer las tareas de casa al volver del trabajo? Explotadas en el trabajo, trabajando para la familia en casa a cambio de nada, las mujeres, no sólo comienzan la carrera de los 100 metros en condiciones desiguales, sino que se les obliga a correr más rápido, incluso hasta la muerte. Por la tanto, no se puede hablar de “justicia” sin “igualdad”. Las cifras muestran la violencia causada por la desigualdad.
La administración unipersonal de Erdogan, a la vez que carga a los trabajadores con las consecuencias de la crisis, otorga a las mujeres una “tarea” especial. Como se puede aprecia en el plan anual para 2019, quiere que los desastres causados por la crisis sean solucionadas en el ámbito familiar. La familia será la locomotora que se enfrente a la crisis causada por la subida de precios, la alta inflación y el desempleo: y las mujeres desempeñarán el trabajo esclavo creado por la crisis.
Se sabe que todo tipo de violencia contra las mujeres aumenta durante la crisis. Dificultar los divorcios en tales circunstancias tiene como objetivo convertir a la mujer en prisionera dentro de este ciclo de violencia. El 36.4% de las mujeres que quieren divorciarse es debido a la violencia. El decir que “la mujer es una parte integral de la familia y su locomotora” es una promesa de crisis para la familia y esclavitud para la mujer.
Para menoscabar la demanda de igualdad de las mujeres –la agenda más importante en la lucha de las mujeres durante siglos- Erdogan utiliza el término hipócrita de “igualdad” tal y como es entendido en el sistema capitalista imperialista. Intenta dirigir la ira popular contra los países e instituciones imperialistas y socavar y derrotar los derechos de las mujeres y la lucha por la igualdad. ¡Pero las mujeres no se rendirán ni a la hipocresía de la igualdad bajo el sistema imperialista-capitalista ni a la imposición del gobierno de justicia sin igualdad! Este año, al igual que otros, en Turquía y en todo el mundo saldrán a las calles en solidaridad, exigiendo una vida igual y libre, un futuro sin violencia.
En nombre del Partido del Trabajo (EMEP), saludo a todas las mujeres que luchan por la igualdad salarial en Europa, que resisten y luchan contra la prohibición de abortar y contra la violencia creciente y la reacción fascista en América Latina; que luchan por la paz y la democracia contra los yihadistas en las guerras civiles en África; que llenan las calles de los Estados Unidos contra los ataques imperialistas de Trump contra las mujeres del mundo.
Hago un llamamiento a las mujeres de Turquía para que se nieguen a pagar la factura y soportar el peso de la crisis, a romper el ciclo de violencia económica, psicológica y física.
Estamos juntas por nuestros Derechos y nuestras Vidas contra la Pobreza, la Explotación y la Violencia.


Viva la Solidaridad de las Mujeres.


SELMA GÜRKAN
Presidenta.

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